Las despedidas


Despedidas, nuevos comienzos

Por: Angélica Lara


No hay persona que no dijo mientras estaba en el colegio que ya quería graduarse, yo lo empecé a decir el primer día de sexto año y para suerte mía ese año implementaban la jornada por quimestres obligándome a estar un mes más. Recuerdo ese año lleno de eventos juramentos, cambios de banderas, organización de nuestras últimas olimpiadas, entrega de la Virgen y eso implicaba prácticas, ensayos, dinero y tiempo. Prácticamente estaba ocupada todas las semanas con tanto estrés no pude disfrutar mucho mi último año.
Todas mis amigas tenían un futuro planeado, distintas universidades o distintas ciudades inclusive diferente país. El último día de clases parecía lejano, pero llega la incorporación y para mí era tan irreal que ni lloré como lo hicieron las demás, fue la última vez que vi a todas mis amigas juntas. Y el momento de las despedidas también llegó. Juramos mantenernos en contacto y uno inocentemente cree que con tantos años de amistad, casi 6 años, la comunicación no iba a ser un problema. 

Estás tan lleno de ilusiones de la universidad pero llegas el primer día completamente sola, sin conocer a nadie, sin tus mejores amigas que sabían cómo calmarte los nervios, sabían cómo hacerte reír y en las que podían confiar plenamente. Tratas de hablar con tus amigas todos los días pero empiezan a estar ocupadas o los cambios horarios te impiden seguir en contacto, no es como esperabas.
Gracias a Dios conocí gente maravillosa que puedo llamar amigos, pero nadie como mi grupo. Hay veces en que me da nostalgia y me pongo a pensar "Esto le encantaría a Roxana", "Gaby se llevaría tan bien con esta persona", "Nicole sabría que decirme". Si, me siento un poco triste, pero me ayudó a ser más independiente y salir un poco de la burbuja en la que vivía. No fue hasta mediados del pre que me di cuenta que no volvería al colegio, no volvería a sentarme en el curso y molestar, contar que pasó el fin de semana o quejarnos del profesor de matemática.
Si, fue duro al principio pero sé que Dios me tiene preparado algo igual de bueno en la universidad. Se cerró una puerta, pero se abrieron muchas más.


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